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Nota: Alejandro Frias  
En búsqueda de la felicidad, según L.J. Davis
15.11.2012 |

 

De este genio del humor estadounidense llega “Una vida plena”, para reírse del vacío de la vida insatisfecha.

 

¿Qué harías si una mañana te levantás y te das cuenta de que el trabajo en el que estás (y con el que no estás tan conforme) será el que tengas toda tu vida?

 

Te encargo el despertar. Mientras tanto, podrías acercarte a saber qué le pasó a Lowell Lake, el protagonista de “Una vida plena” (La Bestia Equilátera), una novela del estadounidense L. J. Davis con la que no vas a parar de reír.

 

Lowell Lake tiene una forma propia de mirar el mundo y de callarse ante él, y así es como, entre silencios y escasas palabras, va construyendo su vida (y un poco dejando que la construyan), hasta ese amanecer poco después de cumplir los treinta años, cuando descubre que se trabajo en la editorial de una revista para plomeros será el punto máximo al que llegue en su vida.

 

Un jefe timorato que lo ayuda a llegar y lo mantiene en su puesto porque sabe que Lowell no aspirará a más, una esposa que muestra lados ocultos que son cada vez más preocupantes, una suegra que lo odia y un suegro sin personalidad son la Molotov que incendia a este personaje.

 

Davis es un genio del humor, y con esta novela uno no puede dejar de pasarla bien y de reírse de un estilo de vida que lleva a más de uno a la perdición, o mejor, a perderse la vida.

 

Lowell puede ser cualquiera, y eso Davis lo deja en claro en “Una vida plena”.

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