Nota: Analía Martin   |  Foto: Gentileza
Pequeño Moebius
15.06.2017 | Teatro Quintanilla, Mendoza.
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El fin de semana pasado (sábado 10 y domingo 11) se estrenó en el Teatro Quintanilla la obra “Pequeños Círculos”, dirigida por el director mendocino Ariel Blasco y escrita por el dramaturgo William Prociuk. Repite sábados y domingo de junio y julio, sábados a las 22 y domingo a las 20. Entradas: $80 gral. y $50 para jubilados y estudiantes.

Salí del teatro con mi abrigo en la mano, me quedé un rato en la puerta sosteniendo la cartera entre las piernas para ponerme el abrigo, y escucho a una chica grabando un audio de whatApp: “escuchame, tenés que venir a ver esta obra. Yo te acompaño, la vería una y mil veces”. En ese momento pensé: esto mismo podría ir en la crónica. ¿Lo pensé en ese momento o lo estoy pensando ahora?

 

“Incluso la misma relación abandona a las personas involucradas”, decían sobre las tablas del Quintanilla aquellos que no podían dejar ir nada de sus propias vida. Y yo ahí con cara de espectadora, que a la vez soy ahora mismo personaje de mi propia crónica. ¿Es que acaso puede no involucrarse una en la propia crónica? No, no se puede.

 

Alberto, en la piel de Rubén González Mayo, es un escritor de best sellers, (sí, se afana escritos de otros como lo hacen los best sellers) con tiene un pasado más oscuro que Darth Vader, y quiere, a diferencia de otros escritores de best sellers, librarse de todo peso. Está buscando una obra que lo exima de toda culpa.  

  

“Dale, Blasco, dame pistas”, pensaba yo en la butaca mientras veía la organización tripartita del espacio. Blasco, aquel maldito jugador de ajedrez, cada cosa en su lugar, los movimientos precisos, y yo sucumbo a la fascinación de la ficción: recreo de la vida cotidiana. Esperen, no eran tres, era cuatro, los espacio escenográficos son cuatros cuando el teclado de la máquina de escribir de Alberto sonaba en off de la escena. Una vez más, Ariel Blasco nos engañó, dijo que era teatro pero fue una película. Jaque mate.

 

Yo tampoco “nunca escribí nada digno de ser publicado”, como dice Rodrigo Casavalle desde su presencia escénica de gladiador; pero sin embargo ahí, y aquí, estoy...redactando que lo veía a Casavalle lidiar en su papel de editor, con lo infantil de Alberto. Pero no sólo para sacar los trazos más jóvenes del escrito de best sellers, sino también lo más perverso, y convertir el resultado en un negocio. Excelente recurso para mostrar lo que un editor hace, con el toque humorístico inconfundible del actor mendocino.

 

La sinopsis argumental que te dan con la entrada, tiene razón: “(...)Esa batalla, la de los recuerdos, la escritura, el amor, la muerte, y los intentos por comprender los mecanismos de la ficción es la que se libra en esta fascinante nueva obra (...)”, y con un batallón superlativo, que aunque con diferentes matices y los avatares propio de un estreno, encarna con justa soberbia el elenco que este año lleva adelante la Comedia Municipal Cristóbal Arnold 2017.

 

“No saben que la mano señalada

del jugador gobierna su destino,

no saben que un rigor adamantino

sujeta su albedrío y su jornada.

 

También el jugador es prisionero

(la sentencia es de Omar) de otro tablero

de negras noches y de blancos días”. Fragmento de Ajedrez de J.L. Borges

 

Ficha técnica.

 

Obra: Pequeños Círculos

Escrita por: William Prociuk

Dirigida por: Ariel Blasco

Elenco: Rubén Ganzález Mayo, Marina Candolino Przyklenk, Jorgelina Jenon Aimar, David Laguna, Rodrigo Casavalle

Ilustración: estudioCOSO

Diseño sonoro: Ariel Blasco y Fernando Veloso

Diseño escenográfico: Andrés Guerci

Realización: Rodolfo Carmona

Iluminación: Noelia Torres

Asistencia de dirección: Marcelo Ríos Roig  

Repite: sábados y domingos de junio y julio, sábados a las 22 y Domingos a las 20.

Fines de semana de junio y julio, sábados a las 22 y domingos a las 20, en el teatro Quintanilla.

Entradas: $80 gral. y $50 para jubilados y estudiantes.